GENERACIÓN CORONAVIRUS III

MI VIAJE A AMÉRICA CON COLÓN

Rafa Beltrán

CAPÍTULO 3

Seguimos con la navegación entre robos y peleas aunque un poco más tranquilos. Claro, se nos había acabado el vino y he aquí que nos plantamos en el mar de los Sargazos y allí nos pilló una calma. Una calma en el mar es lo peor que te puede pasar: el barco no va ni para adelante ni para atrás, un aburrimiento. Yo me pinté la Santa María tres veces. Una vez la pinte de negro pero, claro, por la noche no se veía y nos íbamos dando golpes con la Niña y la Pinta. Juan de la Cosa me propuso:

 – Tú que eres electricista podías ponerle unas luces. 

Y dije: 

– Lo siento, maestre, pero aún no se ha descubierto la electricidad. 

Bueno, la última vez que la pinté, metí la pata hasta el fondo: me equivoqué en la mezcla y me salió rosa. Ahí, ya, el almirante tomo cartas en el asunto muy enfadado. Me llamó la atención: 

– ¿Tú crees que podemos descubrir América en un barco pintado de rosa? ¡No nos van a lanzar flechas sino flores!

Así que me toco coger el disolvente y quitar toda la pintura.

Las cosas cada vez pintaban peor. La comida escaseaba y el vino se había acabado. Nos dimos cuenta de que el queso desaparecía a gran velocidad. Después de torturar al cocinero durante horas llegamos a la conclusión de que él no había sido. Bajamos al nivel inferior de la nave y empezamos a escuchar música. ¡Los ratones se estaban dando una fiesta de cuidao con nuestro queso y el vino que lo tenían ellos! No nos atrevimos a decirles nada, discutir con un ratón hambriento en alta mar puede ser muy peligroso, o tú te lo comes a él, o él te come a ti.

Con pocas provisiones y sin vino el ánimo empezó a cuartearse y comenzaron a surgir los rumores de amotinamiento. La gente quería volver a casa. La cosa, cada día, estaba peor y no avistábamos tierra. Un día me desperté al escuchar una gran algarabía, subí a cubierta y la tripulación estaba gritando: 

– ¡Colgar a Juan de la Cosa! ¡Colgar a Juan de la Cosa! 

Y el maestre no paraba de decir: 

– ¿Pero no podéis colgarme del cuello como a todos?     

Bueno, al final el incidente se resolvió pero el ambiente era muy tenso. Pero he aquí que una noche aconteció lo imprevisto. Andaba yo por cubierta tratando de robar algo, como siempre, y una mota de tierra me entro en un ojo. Me escocía mucho y un marinero llamado Rodrigo de Triana que venía con nosotros porque tocaba muy bien la guitarra dijo:    

– ¡Tierra “en” la vista…!

EN LA ESTACIÓN DEL TREN

Mariló García Martínez 20/05/2020

– ¿Señor? ¿Señora? ¡Maletas! Yo le llevo las maletas. 

Los pasajeros apresuraban sus pasos camino del tren que se disponía a partir en un santiamén. Juanito, como cada mañana, cogía su gorra y se calzaba sus botas medio rotas y se encaminaba a la estación del tren en busca de viajeros que vienen y van para recoger sus maletas y ganarse el jornal. Él era el mayor de seis hermanos y su madre viuda lavaba los cuatro trapos que podía de las vecinas del barrio. Sus hermanos pequeños sí que irían a la escuela no como él, que tuvo que salir de ella, apenas falleció su padre por una pulmonía. Su padre era jardinero, de los jardines del palacio real, y estaba bien mirado pero no le dio tiempo a que Juanito aprendiera su oficio. Murió el pasado invierno. 

Juanito también ejercía como limpiabotas y repartía periódicos pero donde más duros se sacaba era en la estación del tren trayendo y llevando maletas de aquí para allá.

– ¿Maletas, Señor? 

– Sí, muchacho. – contestó el viajero. Cogió como pudo tres maletas y un neceser

– Al tren del fondo, muchacho. Justo el que está al lado del reloj. 

Juanito se apresuró a llegar al tren antes que su cliente y este le dio 3 duros, 1 por maleta y un paquete de caramelos por el neceser.

– No te los comas todos de golpe o te harán daño a la barriga

– No se preocupe, Señor. Los guardaré para mis hermanos chicos. 

– Eso está bien -dijo el caballero y le dio otro duro- ¡Esto de propina!

– Muchas gracias, Señor. ¡Que Dios y la Virgen lo guarden a usted por muchos años y que tenga buen viaje!

Juanito no cabía en sí de gozo, nunca le habían dado tantos duros por llevar unas maletas. Cierto que eran muy pesadas y complicadas de transportar.

– Hoy es mi día de suerte -pensó. Y guardó en su bolsa los cuatro duros y el paquete de caramelos que debían de saber deliciosos. Decidió que por hoy no trabajaría más y se encaminó hacia su casa con el merecido jornal y la bolsa de caramelos. Hacía mucho que a su madre ya no le fiaban en la tienda de comestibles.

– Juanito, hijo -replicó su madre- ¿Cómo es que vienes tan pronto? 

– ¡Mire, madre! Hoy un viajero me ha dado cuatro duros y un paquete de caramelos para mis hermanos chicos.

– ¡Tunante! ¿Dónde has robado eso? Ahora vendrán los civiles a buscarte. Nos has buscado la ruina. Menos mal que ya no vive tu padre para verlo.

– ¡Qué no, madre!, ¡que no es robao!, ¡que me lo he ganao! Un Señor muy elegante me ha dao tres maletas para llevar y un neceser! ¡Se lo juro por la memoria de padre que está en el cielo!

María, la madre de Juanito, se puso a llorar como una plañidera y le dijo:

– Perdóname, hijo mío, pero hace mucho que no veo tanto dinero junto que pensé que te habías tirao a la mala vida. Trae, dame esos duros que baje a la tienda a por harina, aceite, patatas y huevos. Y los caramelos repártelos entre tus hermanos chicos pero come tú también pues veo que la bolsa es grande. Y perdona a esta vieja, hijo mío, hace tanto que no comemos de caliente… Sino fuera por las vecinas que nos ayudan… Pero ellas también tienen sus faltas en sus casas y que Dios y la Santísima Virgen las bendiga porque están haciendo caridad con nosotros.

Y así María, la madre de Juanito, pudo bajar a hacer la compra y comieron como reyes esas siete bocas que dependían de la caridad de los vecinos del barrio.

Y Juanito logró conseguir cada día, desde entonces, muchos duros porque el hombre que se había encontrado con él en la estación había sido un Ángel enviado por Dios para que Juanito y su familia pudieran prosperar.

Fuente: https://momentosdelpasado.blogspot.com/2016/01/estaciones-antiguas-de-tren.html

“Querido Lect@r, estos tiempos que estamos viviendo ha volcado por completo la economía de muchas familias que tienen que acudir a los Servicios Sociales, Cáritas, Cruz Roja, etc…, en busca de sustento. Algunos jóvenes, otros ancianos, otros con niños pequeños… facturas por pagar. Hay muchas familias como la de Juanito hoy en día. Por favor, si ves a tu prójimo pasar hambre cómprale una barra de pan, huevos, unas patatas, leche…. te lo agradecerá. No importa que no seas creyente, ayuda a tus semejantes, hoy por ti y mañana por mí. Te puede tocar a ti“. Muchas gracias.

DEMOS UN PASO…

A. Castillo.  -2020-

En un lugar donde desaparece
todo pensamiento y aparecen
los signos de una revolución…
ahí nacen las personas.

De una y otra religión vienen,
de uno y mil colores con banderas
a conquistar esta tierra
y llenarla de huellas por seguir.

Y detrás de ellos, como testigos,
vamos los que sentimos
un planeta que difunde y trasmite
el latido del misionero en la montaña.

Años han pasado y han de venir,
los muros se levantan y protegen
a los luchadores de la luz y la verdad,
y así caen civilizaciones como polvo.

Levantemos una bandera más,
construyamos una nueva ciudad,
y llenemos sus calles de calor,
calor humano y mucho valor.

El mundo necesita nuevas gentes,
nuevas ideas que nos iluminen
y yo no me quiero quedar atrás
porqué ahora creo en este mundo.

UN TRANSEUNTE POR LAS CALLES

Paloma Rubio

Fadri tower and Gothic Cathedral at Castellon de la Plana in night. Valencian Community

Un transeúnte por las calles gastadas del centro de la ciudad, una brizna de hierbas y un guijarro pequeño. Mi fortuna, mi suerte desgastada por la erosiva vida y un canto de jilguero. Mi oculto fanatismo, mi religión, mi escuela y mis mil años. Mi vivencia, tránsfuga y breve historia. Mis zapatos de vestir y mi inocencia marchita. Mi lengua deslenguada, mi cabello descabellado y mis pasos encima de mis pasos. Mi literatura y mi destino, mi razón sinrazón, y mi equipaje. Mis amores, mi biblia, mis canciones. Y mi vacío repleto de ignorancia, de hastío, de desgana. Las réplicas de mí misma que me invento, las mil caras de la misma moneda y un cara o cruz al aire. Mis añoranzas, mis recuerdos desacuerdos, mi ombligo y mi matriz. Mis manos libres para una caricia que no llega. Y mi ausencia de tacto. Hoy será siempre y nunca ya es ahora. Y aquí quedo y aquí quiero quedarme, encogida de todo, desplegada de nada.

CANTO A VALENCIA

Chelo       29/04/2020

Buenos días a la vida
con su luz y encanto,
y ese sol que viene
del Mediterráneo.

Esa brisa suave
ese mar templado,
ese azul brillante 
cuando está despejado.

Y esas noches de azahar
que tienen sus calles,
pasea la Luna
con sus viandantes,
y si mucho apuras
tú puedes quedarte,
ahí en la Luna 
de Valencia aparte.
Foto de Viajes creado por freepik – www.freepik.es

CONSERVEU-ME

Aure Lerma. Primavera 2007

Conserveu-me, conserveu-me boja per sempre. No desfeu l’encant d’aquest somniar desperta en un món adormit i quan caiga la nit, recordeu que sola he viscut i sola he dormit. Orgullosa, sempre orgullosa de creure en la bellesa que dol quan tropessa amb murs de silenci d’uns “gavilans” sense escrúpols i despertaré a l’alba, cap a l’espai infinit.

Recordeu-ho, No estic.

———————- GENERACIÓN CORONAVIRUS —————————–

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