GENERACIÓN CORONAVIRUS IV

MI VIAJE A AMÉRICA CON COLÓN

Rafa Beltrán

CAPÍTULO 4

Pero cuál sería nuestra sorpresa que al desvanecerse la bruma nos encontramos que una enorme masa de tierra estaba frente a nosotros. ¡Qué injusticia! Todos comenzaron a felicitar a Rodrigo de Triana cuando el primero que vio tierra del nuevo continente fui yo en forma de mota en el ojo.

Estábamos entusiasmados. Después de tan larga travesía al fin nuestras penurias terminaban. Colón, en un discurso memorable nos anunció que habíamos llegado a Cipango, vamos, a Japón. A mí me motivo mucho, en Tokio no me conocía nadie y podría robar transistores a tutiplén.

Se organizó todo para desembarcar, el Almirante tomó el estandarte, se vistió con sus mejores galas. Para la ocasión pensé que sería bueno devolverle el cinturón que le había robado, pues que los japoneses le fotografiaran con una cuerda de esparto ciñendo sus pantalones, no me pareció pertinente. Así que bajamos a tierra. El lugar era de una singular belleza, la naturaleza florecía por doquier. Empezamos a ver rostros humanos, al principio unos pocos, luego, cada vez más. Al verlos yo me dije, “Pues muy japoneses no parecen…” Nos llevaron a su aldea que era muy bonita, pero un tanto atrasada. No había teléfonos móviles, ni videojuegos, ni geishas, ni samuráis, así que ya lo tuvimos claro: aquello no era Japón.     

En todo caso aquello solo parecía preocuparle a Colón. Nosotros estábamos entusiasmados, los indígenas nos recibieron con mucha hospitalidad, nos sacaron grandes bandejas con todo tipo de pescados y mariscos, y fuentes enormes con frutas de todo tipo de un sabor digno de dioses. Mientras, el Almirante y los hermanos Pinzón, subidos a una palmera oteaban el horizonte. Estaban muy confundidos, su viaje hacia el Oeste buscando las tierras de las especias parecía no haber alcanzado buen puerto. Bueno, como ya dije, esto era ajeno a nosotros, por fin habíamos llenado la panza y los indígenas tenían hasta café y tabaco, tanto rubio como negro. Yo ya no podía más, había comido tanto que me comenzó a entrar una gran pesadez, así que decidí tumbarme debajo de una palmera a dormir la siesta… ¡De pronto me despertó un gran estruendo! Mis compañeros estaban acuchillando a los indígenas, así que pregunté: 

– ¿Pero por qué los estáis matando con lo bien que nos han recibido?” 

Y uno me contesto:

– ¡Porque he pedido un carajillo y no tienen coñac!     

AMALIA

Mariló García Martínez 27/05/2020

Te vio nacer un mes frío y gélido en el pueblo en 1942. Eras la mediana de tres hermanos, dulce, tierna, bondadosa. Todos queríamos ser tus amigos y casi todos lo conseguíamos porque la palabra enemigo no existía en tu vocabulario.

Te criaste entre las vides y el trigo de La Manchuela y los animales de corral que pronto aprendiste a amar. Casaste y partiste hacia otras tierras andaluzas, casaste con un buen hombre al que le pariste tres criaturas. Volvíais al pueblo en vacaciones del trabajo de tu amado esposo e ibais a vendimiar, a la recogida de la ciruela y si había que matar alguna gallina tú te dabas las mañas.

Eras cascarrona, alegre, dicharachera en eso te parecías a tu madre La Josefa. Siempre con una sonrisa en los labios, nunca una mala palabra.  Me queda el vacío, que brota como un río, que el verano pasado fuiste casa de mi abuela para vernos a mi madre y a mí y yo no estaba pues me había ido a cenar con los tíos, así que la última vez que te vi antes de tu partida fue hace dos años.

Amalia, mi amiga, la tía de mis primas, que orgullo para mi haber conocido a una mujer de bandera como tú, entregada a sus hijos y a sus nietos y a todo aquel que le pidiera un favor. Amalia, mujer creyente, esposa, cuñada, hija, madre, abuela, tía, vecina, amiga. Amalia, tenías diabetes, demasiada azúcar …, con los años, cuando pudisteis prosperar, os instalasteis en el pueblo y seguías con tus gallinas y haciendo recetas suculentas…, porque qué buena mano tenías para la cocina. Para la cocina y para la costura, hasta os peinabais entre vosotras, las mujeres de la familia, os poníais los rulos en la cabeza para estar casi más bellas.

Amalia, ¡qué vacío nos has dejado! Tu esposo partió antes que tú, también habías perdido mucha vista consecuencia de tanta azúcar pero seguías empeñada en tus labores. Eras una miembro importante de Cáritas Diocesana, allí en el pueblo, pero destacabas entre todas las demás por tu prudencia y saber estar.

Hacías jabón casero que repartías entre los parroquianos del pueblo para que aliviaran sus dolencias, eras una buena mujer. Nunca, nunca he conocido a otra como tú y sé que no la conoceré.

Partiste junto al Altísimo en el ocaso de un mes de octubre del año pasado y yo no pude ir a darte el último adiós. Mamá fue por ella y por mí. Te quise lo que no está escrito, como toda tu familia, como un miembro más. Tus mofletes sonrosados, tus ojos azules, lo tenías todo, guapa por dentro y por fuera. ¡Qué piedra preciosa ha escalado al firmamento!

Cuando miro los restos de algún trozo de jabón que me regalaste para mi delicada piel, se me escapa alguna lágrima intentando recomponer los trozos de una vida que fue y que ya no es.

Amalia, amiga de sus amigos, fiel compañera, familiar, bondadosa, mujer piadosa. No sé si tus hijos habrán superado tu perdida, demasiado reciente todavía, pero sé que estés donde estés velas por ellos y por todos nosotros, los que tuvimos el placer de charlar amigablemente unas horas de nuestro tiempo contigo.

No querías flores en tu entierro pero las tuviste. Tú, rosa entre las rosas, luz de primavera, partiste al embrujo del firmamento después de haber dejado arreglados tus asuntos. Tú dijiste en tus últimas horas estar preparada para partir pero los demás no estábamos preparados para tu marcha. Estabas enferma, muy enferma y sé que fue el mejor regalo que Dios pudo hacer contigo, llevarte a su lado. Nos queda el consuelo de que ya estas descansando en el lugar que te corresponde, el manto sagrado del cielo cuajado de estrellas y tú, una más, pero no una cualquiera sino la más reluciente.

Sé que te gustaban mis poemas y poesías. Espero que a este le des tu aprobación. Sin más que decir se despide ya de ti tu amiga que te extraña, te quiere, y no te olvida: Mariló.

ERES MÁS DE LO QUE CREES

A. Castillo -2020-

Eres más de lo que crees…

Siéntete especial y vuela,

ve a por ese don y encuentra

la forma y modo de convertir

tu vida en única para sentir.

Eres parte de un todo

que se inmortaliza en logros

pero sabes que eres un milagro

de la vida ya demostrado.

No te falta de nada,

siente como vibras y te agrandas,

cómo se expande el Universo en ti

y la magia te rodea al fin.

¿Qué te queda después de todo?

bébete la vida a sorbos,

disfruta de cada instante

y piérdete en el tiempo que nos hace.

Todo empieza y acaba en ti,

Todo brilla y gira en ti,

y si un día no lo puedes ver

llama porque yo lo sé…

LA MONTAÑA QUE TE RECOGE, PUEBLO MÍO

Paloma Rubio

La montaña te recoge, pueblo mío. Allá en tu cima, mi casa, la iglesia, las escuelas y la plaza. 

Yo te dejé hace tiempo. Pero no puedo olvidar que fuiste mi recreo en la niñez.

Que el tiempo, dicen, no perdona.

Pero ¿qué es el tiempo? Un suspiro.

Demasiado breve para los enamorados. Muy tedioso para el que espera. Insufrible para el que está encerrado, en sí mismo tal vez.

Y si hoy te recuerdo quiero hacerlo con el corazón abierto, para poder escribir lo que me diste.

Una familia, un brote de mí misma. Allí florecí como las margaritas de aquella vieja foto que aún guardamos.

Los lirios y las lilas, los laureles y el membrillo. Aquellos higos verdes y las nueces. También cerezos y ciruelas y aquellas manzanitas como el pecho de mi pubertad.

Los huertos, por entonces todo el mundo los tenía, al igual que las aves de corral y los marranos y las cabras.

Recuerdo el olor a libertad, la esencia del espliego, del tomillo, del romero…

Son recuerdos muy bellos para sentirme triste. Quizás por eso hoy me acordé de ti, de mi raíz, mi escuela, mi patio, mi pupitre, mis llantos por querer hacerme ya mayor.

Y ahora que ya lo soy, se me fueron volando con el viento aquellos días felices que pasé junto a ti.

LA CIUDAD

Chelo   13/05/2020

Amanece en la ciudad
y su luz tenue se confunde
con un fino velo desvanecido.
Los coches pasan rápido 
y también los transportes, 
es una jungla de gente por
las calles.
Y también los viandantes
con carteras y mochilas,
al trabajo y al cole.
Y ahora me acuesto por la 
noche y la ciudad duerme.
Y al levantarme al día
siguiente todo cambió,
cada uno en su casa
como una ciudad fantasma.
Ahora ya no hay gente 
por las calles,
sólo se ven a los que pasean 
a sus perros,
y los que a comprar
comida van.
Nos visitó a todos un virus
que esperamos nos deje pronto ya.

A LOS QUE DUERMEN EN LOS CAJEROS

Aure Lerma 06/08/2018

A los que duermen en cajeros,

A los que tiritan y tiritan y se doblan sobre sí mismos por frío, hambre o dolor.

A los que duermen demasiado y llegan tarde a sus citas, aletargados y los llaman lelos o raros.

A los que obligan a ducharse con agua fría en invierno y a los que no duermen, noctámbulos que sonríen viendo pasar una y otra vez la misma película.

A los que un tren arrastró por el túnel del nunca jamás y a los que seguimos en ese tren entre blancos y negros, en los grises de otros túneles, conociendo compañeros de viaje.

A los que la distancia no les importa si se les tiene en el pensamiento.

A los que se levantan cada día por inercia y deambulan medicados sin rumbo y sin un duro, bajados del tren.

A los que no salen de casa pues el útero que los atrapa los protege de un sistema inhóspito y cruel.

A todos ellos nos digo…que seáis protagonistas de vuestra propia vida, vuestra propia historia sea como sea y si el sufrimiento nos lleva a abandonar pensarlo dos veces antes de actuar.

———————- GENERACIÓN CORONAVIRUS —————————–

Imagen 1 Designed by lifeforstock / Freepik

Imagen 2 Designed by ijeab / Freepik

Imagen 3 Designed by Freepik

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s