GENERACIÓN CORONAVIRUS VI

Hoy la última entrega de la temporada de “Generación Coronavirus”, con nuevos relatos cargados de sentimiento. Ojalá lo disfrutéis tanto como los anteriores. No queremos dejar pasar la oportunidad de felicitar a todos los componentes de La Generación por su esfuerzo y creaciones. Es una gran iniciativa que está amenizando un poquito vuestros y nuestros días de confinamiento.

LA VEJEZ

Mariló García Martínez 28/06/2020

La lluvia se deja caer en el gris oscuro invierno, suavemente va cayendo al frío asfalto, surca cristales y a veces deja huellas imborrables, ¡Qué dolor que produce!

La lluvia salpica mi mente que se ahoga en recuerdos…,

Mi corazón arde en ríos de sangre,

¡Cuánto dolor tragado!, ¡Cuánto llanto ahogado!, ¡Cuántos recuerdos amargos, que ni siquiera la lluvia puede borrarlos!

El clima se hace cada vez más espeso, se respira un aire mugriento, pero todavía queda algo en la estancia que resplandece; son las lágrimas de un llanto apagado, que acompaña a un silencio de hilos de plata…, y en los ojos aún aparece una luz de esperanza, son destellos de oro y brillantes que descansan en dos mares azul penetrante, de los que emana una cascada, que desemboca en un lago de mármol salado, protegido por bermejas dunas que descansan en una palabra.

Por los senos caídos del alba, hay dos flores marchitas que acogen en sus pétalos una suave caricia de seda que apoya en las raíces ya secas, de lo que un día fue JUVENTUD.

Y DE LAS SOMBRAS DE MI SUEÑO…

A. Castillo.    -2020-

Qué dulce el atardecer

cuando el día termina,

y las ideas reflejan

en un momento todo.

Todo el esfuerzo realizado,

todas las personas con las que hablas,

los pasos que has seguido

y las caras que has mostrado.

Así en el Zenit se desvanecen

los colores que todavía quedan

de una tarde socorrida

por los retazos que embriagan.

Esta tarde nublada

donde la “xicalla” grita

hace que me convenza

de que soy más persona.

En el recuerdo del día

un amor que se ha hecho,

una cajera insolente

y una duda que me mata.

¿Por qué cuando todo apunta

que mi apuesta por la vida

es fiel y atesora, me queda

esa sombra que nunca olvida?

Quizás los recuerdos

nunca puedan perdonar

que los sustituya por sueños

y de entre ellos la realidad.

A esos que hacen

con su vida otra y perdonan

no podrán jamás imaginar

lo que supone el volverse a levantar.

BENDITAS CICATRICES

Paloma Rubio

Recuerdo aquellos días en los que las noches eran cortas,

Pero llenas de sueños.

En los que los niños llevaban las

Rodillas siempre ensangrentadas, o con pupas ya secas.

Eran tiempos de bicicletas, canicas y muñecas.

Tesoros en la tierra escondidos,

Juegos de escaparate, de estatuas y de cuentos.

De sarampión, paperas y viruelas.

Benditas cicatrices.

Eran momentos de carcajadas y de desconsoladas lágrimas, 

pupita sana… y la sonrisa 

aparecía por arte de magia de madre o de

hermanos mayores.

Las suelas de los zapatos gastadas de

Frenar la bicicleta por caminos llenos 

De baches y de piedras.

Fueron tiempos felices de críos soñadores, 

En los que ya apuntábamos maneras

De lo que un día seríamos.

Los coches de carreras, muñecas recortables,

Un partido de fútbol con las chapas de Mirinda o de 

La Mahou, tractores de madera con 

Aperos de alambre y los surcos bien rectos, como debía ser.

Y los aros rodando por las calles, y nuestros

Piececillos subidos en dos botes

De tomate entero pelado con dos cuerdas

Cogidas de las manos.

Mis fábulas de Samaniego, mi cartera 

Y mi estuche mágico, con el lápiz, la goma y el sacapuntas

Y a veces con pinturas de colores, si había suerte.

Hoy me siento cansada, 

Pero cercana a mis recuerdos.

Colorines, y amores a raudales.

Como ya dije antes, cada uno

Apuntaba maneras, y a mí me

Tocó ser la eterna enamorada, pero sola.

Con los bolsillos llenos de creaciones

Y con las manos plenas de

Barro que lentamente cae entre mis dedos

Como un reloj de arena.

HERNANDORENA

PRIMERA PARTE 

Era 14 de marzo de 2020, la temperatura era agradable, pero se podía ir con chaqueta, y el viento se arremolinaba sobre la cara junto al cabello, que daba igual haberse peinado, por la calle iban todos con el mismo peinado bolsón de aire.

Caminaba tranquilo Andrés con su hijo, venía de recogerlo del colegio y se iban a comer a casa. Luego lo llevo la madre al cole y volvió al trabajo. Seguidamente fue la madre de Pedrito a recogerlo de la clase de judo.

Se hizo de noche y regresó el padre a casa, María, su mujer, estaba muy alterada viendo las noticias: 

—Mira, Andrés, ha salido el presidente del gobierno y está dando un discurso y parece grave. Creo que quiere decretar el estado de alarma, y ya sabes lo que eso significa. Mejor hacemos las maletas y nos vamos a Hernandorena, a la casa de los abuelos, y así no están solos y el niño podrá salir a jugar al jardín.

—Buena idea. Vamos a recoger lo más imprescindible, y nos vamos está misma noche. Avisa a tus padres a ver si les viene bien.

—Me llevaré el ordenador y la tablet por si puedo trabajar desde casa. 

Sus padres no tuvieron inconveniente en que fuesen para su chalet, conduciendo por la carretera apenas se encontraron con ningún coche. Y los faros alumbraban una noche de neblinas y nubes bajas, que no dejaban ver ni las líneas de los arcenes de aquella vía, por lo que iban despacito pues la atmósfera era espesa, y los vahos y las nieblas hacían de esa noche un ambiente fantasmagórico. De repente cruzó una yegua con su potrillo por el camino, los pobres estaban deslumbrados por los faros del coche y mi padre freno bruscamente, y no los atropellamos. Qué susto para ambos. Yo iba todo el camino cantando porque estaba un poco asustado; la niebla, la oscuridad de la noche, los animalitos del bosque. Al rato vimos un búho gigante posado en un árbol, con sus grandes ojos amarillos y redondos, se quedó medio cegado por las luces. Por fin llegamos a la casa de mis abuelos que estaban esperándonos.

Yo corrí a los brazos de la abuela y después del abuelo, los había echado mucho de menos.

Cenamos todos juntos y nos fuimos a la cama, pues ya este sábado había sido largo y difuso.

Cuando me levanté ya estaban mi padre en marcha con el ordenador y mi madre preparando el desayuno. Bajé corriendo con las legañas puestas y les di un beso a mis padres y desayuné y le pregunté a mamá si podía ir al pueblo con la bici. Me dijo que anduviese por el patio que ahora saldríamos todos…

CAU LA TARDA I TÚ NO HI ETS

Aure Lerma 14/04/2019.

Cau la tarda i tú no hi ets,   m’acompanya a estar sola la satisfacció d’haver fet el que calia però i després….?

Soroll de paixareills i una llum clara, que em destorba el somni, hui no m’he cansat. 

Descansar com volia ha estar fàcil i fer el que calia m’ha acompanyat. Però te trobe a faltar, trobe a faltar el gust pel demà, potser s’esllangueix en mí l’esperança del dia; ara quan cau la nit i entraré dintre la matriu, dintre l’espai uterí que m’amaga dels vius.

Volguera que la tarda no declinara però conquerir el demà pressuposa el caos i la foscor de la nit. 

Silenci i més silenci…..

On són les paraules? M’han parlat fa una estona però les he agafades al vol i s’han enlairat de nou. Potser demà tornen a encarnar-se en qualsevol.

Imagen 1: Foto de Fondo creado por freepik – www.freepik.es

Imagen 2: Foto de Fondo creado por jcomp – www.freepik.es

Imagen 3: Foto de Fondo creado por mario_luengo – www.freepik.es

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s